11 mayo, 2009

Entrevista a Ezequiel Tronconi, director de Segundo Set

Entrevistamos a Ezequiel Tronconi, dramaturgo, actor y director de Segundo Set, una inusual propuesta dentro del teatro más joven que continúa hasta el 29 de mayo. A no perdérsela.

¿De qué forma nace la dramaturgia de Segundo Set?

Cuando estábamos terminando las funciones de "Pelota paleta", surgió la idea de hacer una segunda parte. Entonces comencé a escribir manteniendo el mismo lugar físico: un gimnasio. Potencié la idea de vicios que ya se hacia presente en Pelota paleta, entonces incluí una noche de timba en el gimnasio, y ahí comenzaron a aparecer el resto de los personajes y situaciones. Llevé el material que tenia escrito al taller de dramaturgia de Marcelo Bertuccio, y bajo su supervisión, terminé de escribirla.

La obra aborda la cuestión del cuerpo de una forma muy cómica y paradójica. Por un lado hay un gimnasio, pero por otro lado a la noche ese orden se subvierte y aparece el sexo, la bebida, el "mundo de los vicios". ¿Qué mirada tenés sobre esto?

La disciplina en lo que respecta al cuidado del cuerpo me parece casi imposible. Por eso los personajes de Segundo Set buscan en este gimnasio un lugar de pertenencia, de diversión, de placer, más que "hacer deporte" o mejorar su calidad de vida. El gimnasio pierde su funcionalidad, su razón de ser, pero se reivindica desde otro lugar, y ahí comienza a aparecer algo particular. La idea de la noche, lo clandestino, lo oscuro, el juego, la venganza, son un terreno muy inspirador para mi. De chico miraba mucho División Miami.

¿Cómo definirías el humor de la obra?

Está muy usada la palabra bizarro, pero tiene que ver con eso. Un humor delirante, absurdo y disparatado. Unido a una estética que mezcla lo pop con lo gris, vestuarios y objetos de fines de los ochenta y principios de los noventa, que muestra cómo estos personajes quedaron atrapados en el tiempo.

Contáme sobre el trabajo con los actores. Se trata de un elenco numeroso.

Debo reconocer que fue muy difícil. Y mucho más porque actúo en la obra. Pero tuve la suerte de contar con un elenco increíble, en lo actoral y en lo humano. Somos muchos, varios nos conocimos en la obra y cada uno viene de distintas escuelas o estilos de actuación, pero eso no fue un problema, nos entendimos rápidamente. Trabajé sobre la composición de cada personaje sin caer en la parodia. Eso llevó un tiempo. En esta segunda temporada estamos más maduros, intentamos redescubrir la obra en cada función.

Teniendo en cuenta que la obra forma parte de una trilogía, ¿nos podrías contar sobre la última parte?

"Sauna" es una comedia romántica, que muestra el reencuentro de Michael (Sebastián "Berta" Muñiz) y Agostina (Salomé Boustani), que fueron novios en su pre-adolescencia. Michael vive al lado del gimnasio y es amigo de Brian (Juan West). Ahora los espacios son dos: el living del protagonista y el sauna del gimnasio. Allí Michael se relaciona con Brian, Anibal (Esteban Coletti) y Charly (Ezequiel Cipols); tres de los personajes de "Segundo Set". Skate punk, cine, amor y banalidades son los tópicos de la obra.

Ezequiel Obregón

Construir un sueño a puro tango

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Diez años atrás dos amigos y músicos le dieron vida a una ilusión. La idea era crear una banda de tango, para interpretar los ya conocidos y también poder generar nuevos temas con su propia impronta. Es así como de la nada surgió Demoliendo Tangos, de la mano de Luis Longhi (bandoneón, texto y puesta en escena) y Federico Mizrahi (piano, composición y dirección musical) junto a Chritine Brebes (violín) y Jorge Bergero (cello).

De festejo se trata el show y no pueden faltar los invitados, motivo por el cual en cada función se pueden descubrir algunos inesperados. Tal fue el caso de Guillermo Fernández y será el de tantos otros artistas como el “Chino” Laborde y Gabriel Rolón, entre otros. También es sabido que si hay música siempre alguien sale a bailar. En este caso la pareja que hace honor es la de Carolina Pujal y Guillermo Barrionuevo. Entre juegos de conquista le dan movimiento y color al escenario.

El espectáculo no es sólo musical. Nombramos a los bailarines, pero también hay comicidad, algo no tan habitual en los shows de tango. Un aspecto muy bien llevado de la mano de Luis Longhi, a quienes muchos identificarán por los numerosos programas de TV en los que participó (entre ellos “Como pan caliente”, “Buenos vecinos”, “Más allá del horizonte”) y de la escena teatral (“Las alegres mujeres de Shakespeare”, “El romance del Romeo y la Julieta”, “La tempestad”, “Pepino el 88”, etc.). Longhi interviene con el relato de anécdotas al mejor estilo Stand Up, para sumar vigor y risas a una noche integral.

Luego de recorrer varios temas tangueros, descubrirán un repaso por canciones que reviven escenas de clásicos del cine: memorable. Se trata de un espectáculo para disfrutar de la música y de un gran equipo de artistas sobre el escenario, que encantará mágicamente al público de todas las edades.

Georgina Falbo

Demoliendo Tangos, 10 años
Autor: Demoliendo Tangos
Elenco: Con Federico Mizrahi, Luis Longhi, Christine Brebes y Jorge Bergero.
Lugar: Molière Teatro Concert (Balcarce 678 – Reservas: 4343-0777)
Horario: Sábados a las 23:30

EnSinapsis te invita al teatro

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En esta oportunidad los invitamos a ver "Quienquiera que hubiera dormido en esta cama", la obra de Martín Flores Cárdenas con Osvaldo Djeredjian, Gabriela Licht y Germán Rodríguez (ver crítica arriba).

Una pareja evoca el día en que se comprometieron. Sin anillos, sin palabras románticas, se involucrarán en cuestiones de vida y muerte.

Para verla, deben escribir a ensinapsisblog@gmail.com, dejando nombre y apellido, últimos tres números del DNI, y un teléfono. Sala: ABASTO SOCIAL CLUB (Humahuaca 3649). Viernes a las 21:30 hs .

07 abril, 2009

BACICI 2009: 5 PELICULAS PARA RECORDAR


Wendy and Lucy, de Kelly Reichardt. Este film tiene mucho de lo que hemos visto en el último cine argentino. Una historia mínima, pocos personajes, preponderancia de los silencios. Hay algo en su atmósfera que le confiere una bienvenida rareza. Tal vez sea la aparente simpleza que la recorre, simpleza que se enhebra en un relato de profunda humanidad. Como en los cuentos de Raymond Carver, una anécdota (la chica que pierde a su perra, en este caso) sirve para observar toda una red de asociaciones en torno a lo que denominamos “cultura”. Michelle Williams asume toda la melancolía que la película necesita, y reconfirma que es más que la viuda de Heath Ledger: es una gran actriz.

Excursiones, de Ezequiel Acuña. Con su tercer largometraje, Ezequiel Acuña perfecciona su estilo. Un estilo que no carece de reminiscencias, de celebración de la amistad masculina, de un humor sutil y bien delineado. Recuperando a los personajes de su corto Rocío, Acuña los enfrenta al paso del tiempo. Su película tiene un tono ligero, despojado de impostaciones, que –a diferencia de sus dos primeros films- amplía su arco generacional y consigue capturar otros públicos. Excursiones trata sobre el reencuentro de dos amigos, en un blanco y negro que tiene mucho de nostalgia, pero cuyo resultado final nos deja bien sonrientes.

El canto de los pájaros, de Albert Serra. Este enfant terrible del cine actual sigue en la misma senda que Honor de Caballería (planos larguísimos, pura contemplación, mínimos núcleos narrativos) pero esta vez en impecable blanco y negro. Serra pone su ojo sobre los Reyes Magos y el camino que los lleva al recién nacido Jesús. Se trata de un cine experimental, extremo, equiparable al de Bresson pero con vuelo propio. ¿Film sobre un transe religioso? ¿Film sobre la necesidad de afianzar una mitología? ¿Revisionismo áspero? ¿Todo eso junto?

Barba azul, de Catherine Breillat. La directora de Romance y Una antigua amante (presentada en este mismo festival, el año pasado) entrega una película pequeña en recursos pero muy bien cuidada en todos los rubros. El relato se bifurca y muestra la relación de dos pequeñas hermanas, una de ellas ansiosa por aterrar a la otra con la lectura de Barba azul, segunda línea que desarrolla la realizadora. Más allá del apéndice ilustrativo, el relato enmarcado funciona como disparador de temas como el poder de la imaginación y lo ominoso en la literatura. Con una producción acotada y una capacidad muy acertada para explorar climas tenebrosos a través de las miradas y los pequeños gestos, Breillat indaga en el carácter mítico del personaje, un noble feo y déspota que asesina a sus mujeres. Una muestra de cómo hacer cine de época bien entendido.

Montaña sin árboles, de So Yong Kin. La segunda película de esta directora coreana reconfirma la sutil mirada presente en In between days, ganadora hace dos ediciones. En este caso, su ancla sobre las vivencias de dos niñas, ya no dos adolescentes como en el film anterior. Dos hermanas que son abandonadas primero por el padre, luego por la madre y finalmente por la tía. El relato deja una profunda melancolía, pero no cede ante la desesperanza. Por el contrario, puede ser pensado como un alegato sobre la resistencia, aún en los más desprotegidos. Una pequeña gran película que pasó inadvertida por el Jurado Oficial.
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Ezequiel Obregón

El fantasma de la ópera: El musical más esperado

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El fantasma de la Opera apareció en la cartelera porteña, luego de haberse frustrado su estreno en varias oportunidades. Obra emblemática del teatro musical, esta creación de Andrew Lloyd Weber estrenada hace más de veinte años en Broadway es una de las piezas con mayor impronta de ópera, hecho que produce el acercamiento de un tipo de público más clásico en cuanto a la recepción de obras musicales.

La obra lleva marcada a fuego la impronta del romanticismo. Basada en la novela homónima de Gastón Leroux, el hilo argumental es bastante lineal: en el Teatro de la Ópera de París sobrevuela la idea de que un fantasma lo habita. Mediante ominosas cartas se dirige a los propietarios del teatro y envía órdenes para la composición de los elencos de las obras representadas, amenazándolos con suscitar tragedias si no se limitan a hacer lo que les pide. La favorecida es Christine, cantante que obtendrá el inmediato aplauso del público, merced a su extraordinaria voz y su desempeño en los papeles protagónicos. También se ganará el amor de Raoul, un joven noble, hecho que enloquecerá de celos al fantasma.

En cuanto al elenco, es destacable la labor de Mirta Arrúa Lichi (Carlotta Giudicceli), Carlos Vittori (uno de los Fantasmas, el papel es alternado por Juan Pablo Skrt) y la mexicana Claudia Cota (Christine). A las actuaciones les falta algo de pasión, sobre todo con tamaño argumento y mecanismo escenotécnico que por momentos “achica” algunas actuaciones, que por momentos se aproximan hacia lo grandilocuente.

De producción excelsa, cada detalle responde a un sofisticado mecanismo de relojería. Impacta la tan mentada caída de la lujosa araña hacia el final del primer acto, el viaje en góndola por las oscuras profundidades del Teatro y el imponente Carnaval que abre segundo acto. Una producción pocas veces vista en Buenos Aires.

Ezequiel Obregón

Libreto: Richard Stilgoe y Andrew LLoyd Weber
Letras: Charles Harts
Letras adicionales: Richard Stilgoe
Traductor y adaptador: Eduardo Galán
Dirección: Harold Prince
Directora Residente: Rocío Rodriguez Conway / Música : Andrew Lloyd Weber
Director Musical: Gerardo Gardelín
Coreografía original: Gillian Lynne
Actuaciones: Carlos Vittori, Juan Pablo Skrt, Claudia Cota, Nicolás Martinelli, Mirta Arrúa Lichi y elenco
Diseño de iluminación: Andrew Bridge
Diseño de escenografía y vestuario. Maria BjÖrnson
Sala: TEATRO OPERA
Horario: Miércoles, jueves y viernes: 20:30 hs – Sábado: 18:00 y 22:00 hs – Domingo: 19:00 Precio: desde 70 pesos.

LOS SIETE LOCOS, de Roberto Arlt

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Obsesionado por enriquecerse y ser reconocido por inventos como la rosa de cobre, Erdosain es un hombre desdichado que busca una salida a su angustia sumergiéndose en lo abyecto. Desesperado ante la falta de dinero y perspectivas, primero roba y luego ingresa en un grupo - liderado por el Astrólogo- que pretende invertir el orden social a través de una terrible y absurda revolución, financiada por una red de burdeles distribuidos por toda la Argentina bajo la administración del Rufián Melancólico.

Escrita en 1929, lúcida mirada sobre la Argentina de comienzos del siglo XX y sobre los conflictos atemporales del hombre, Los siete locos culmina con Los lanzallamas, que Arlt editaría dos años más tarde. La novela sorprende, en primer lugar, por la penetración del autor para captar los signos de los tiempos: Arlt no sólo vislumbra con agudo acierto los acontecimientos que sobrevendrían poco después en nuestro país, sino también advierte las pujas ideológicas que se producen en el orden internacional y denuncia ya entonces el intervencionismo político de los norteamericanos. La obra tiene una riqueza de contenido y una relevancia simbólica que parecen aumentar con el paso de los años, va más allá de la cuestión político-social para ahondar en la temática existencial de la soledad, de los vínculos, el mal y el sentido de la propia vida.

“Mi intención era tomar secuencias que se relacionan con su pensamiento filosófico y con cuestiones sociales” dice el director Omar Aíta. La adaptación, que él mismo ha realizado, “respeta el momento histórico y el orden en el que se desarrollan los acontecimientos… tomando en cuenta principalmente la elocuencia del lenguaje que Arlt da a su novela a través de sus personajes, crudos, oscuros, en constante rebeldía.” Con esa premisa, elige mantener buena parte de los textos, permitiendo acceder a la torturada lucidez de esas creaturas y a sus oscuros delirios. Parlamentos, personajes y situaciones, nos permiten entender los hechos. Sin embargo, se hace difícil abarcar semejante densidad en el limitado desarrollo temporal de la puesta: por momentos, el relato ganaría más contundencia y hondura con mayor concentración.

En la escena, unas camas sirven tanto para las escenas más íntimas de encuentro entre Erdosain y las mujeres de su vida (su esposa Elsa, Luciana o la Bizca), como para mostrar el mundo de la prostitución, la delincuencia y la brutalidad; el interior y el afuera quedan ligados por el denominador común de la humillación, que se da y se recibe. Después, unos pocos objetos, la disposición de los actores, la palabra y la luz, son los que cuentan, con bienvenida economía, el espacio. Cabe subrayar la sobria iluminación de Soledad Ianni que se ensambla perfectamente con la escenografía Carlos Di Pasquo y la ubicación de los actores.

Pablo Iemma debió, con pocos ensayos, salir "al toro" para encarnar al ya célebre protagonista, quien busca la perdición como una paradójica manera de salvarse. Tal vez, el paso de las funciones le va permitiendo profundizar cada vez más en tan torturado y rico personaje y hacer más perceptible su costado alucinado. Julio Ordano encarna al Astrólogo con sobrado oficio y soltura, confiriendo una macabra simpatía al cabecilla de la revolución, que promueve la temible y cercana ideología de la mentira como forma de dominio. Destacan el trabajo clownesco de Marcelo Sánchez en su composición del entrañable Ergueta, la medida y firme Coja que logra Coni Marino y el trabajo expresivo de Cecilia Kruchoski, que interpreta a Luciana.

Acercarse a esta versión de Los siete locos podrá dejarnos desasosegados o inquietos, pero nunca vacíos.
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Clara Ibarzábal

Autor: Roberto Arlt
Adaptación: Omar Aíta
Actuaciones: Federico Aimetta, Pablo Iemma, Andrea Juliá, Cecilia Kruchoski, Darío Levy, Coni Marino, Julio Ordano, Enrique Papatino, Gustavo Pardi, Claudia Pereira, Marcelo Sánchez, Hernán Vazquez
Vestuario: César Drago
Escenografía: Carlos Di Pasquo
Iluminación: Soledad Ianni
Maquillaje: Camila Aita
Música: Martina Vior
Fotografía: Santiago Corti
Diseño gráfico: Santiago Corti
Asesoramiento en coreografía marcial: Leandro Aíta
Asistencia de dirección: Anabel Ferreyra
Prensa: Carolina AlfonsoDirección: Omar Aíta

CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN
Corrientes 1543
Teléfonos: 5077-8077
Entrada: $ 35,00 - Domingo y Viernes - 21:00 hs Entrada: $ 35,00 - Sábado - 20:00 hs