30 octubre, 2007

DIAGNÓSTICO ROTULISMO, de Maximiliano de la Puente

“Estar enfermo para alguien sano es un enérgico estimulante de la vida” F. Nietzsche

Los espectadores cierran el cuadrado donde se desarrolla la acción. Muy cerca de los personajes, funcionan como la pared de la habitación que – literalmente – ve y oye lo que pasa. Así, asisten a la intimidad de una sesión de consulta entre un hombre joven y su fonoaudióloga. Él padece una enfermedad lingüística, el rotulismo, y ella, con solvencia profesional, le propone distintos ejercicios vocales. La incomodidad de Leo resulta muy cómica para quien la mira, sabiéndose fuera del círculo de obediencia necesaria – mil veces vivida - que implica la relación terapéutica: el que se quiere curar se pone en manos de la autoridad en la materia.

Pero lo habitual deja abierto un espacio de sombra que no se llena. ¿Qué vínculo los une? Aparentemente, hay un lazo afectivo, reconocido y negado simultáneamente, por uno y otro. Poco a poco, se difuminan los límites entre relación terapéutica y personal, al igual que la línea que separa la salud de la enfermedad y la necesidad de curarse y la de sanar. Las llamadas telefónicas que Gladys recibe y la llegada de Carlos, un antiguo paciente y novio, hacen progresar la acción al tiempo que nos llenan de preguntas, como el olor persistente que invade la casa.

Con lenguaje comprensible, cotidiano, se nos cuenta una historia que entendemos con claridad. Sin embargo, las palabras y los gestos comunes velan zonas de estas vidas que quisiéramos conocer. Por un lado, ignoramos el origen y las características de esta afección que padecen Carlos y Leo. Las palabras y los gestos hablan de cuestiones – sentimientos, pasado – que se vuelven inasibles. Unida al saber va una nueva sed, insaciada, pues el misterio persiste. Si rotular es hacer carteles y catalogar, aquí se evidencia como una pretensión vana, imposible, pues lo nombrado muta y el lenguaje empobrece la compleja realidad, nunca alcanza a dar cuenta de ella, apenas nos permite asomarnos.

La proximidad de la platea exige una enorme concentración de parte de los actores, inmersos en la situación escénica. El pilar de esta puesta es, sin duda, el trabajo de Carolina Zaccagini, quien logra darnos indicios de todas las ambigüedades de esta mujer que detenta el poder del que sabe y da salud y a la vez “padece” sus debilidades. La escena inicial con Leo capta la complicidad del espectador gracias a la potencia del juego que se establece entre ellos, en el que el receptor se involucra rápidamente. Gonzalo Kunca , en el papel de Carlos, acentúa el deseo de ahondar en esas relaciones y la dificultad para lograrlo. La escenografía de Karina Claramunt y la iluminación de Lorena Díaz Quiroga se adecuan a la puesta, de corte deliberadamente realista.

Lejos de la estética de “Yace al caer la tarde” – tanto en términos textuales como de puesta – y del logrado homenaje a Beckett de “Hecho para la ocasión”, el autor logra darle sustento a esta trama con un registro llano, en el que el espectador hace pie para mirar más allá, si se anima.

Clara Ibarzábal

Ganadora del concurso de obras teatrales de Konex-Argentores en el año 2005.
Autoría: Maximiliano de la Puente
Actúan: Maximiliano de la Puente, Gonzalo Kunca, Carolina Zaccagnini
Escenografía: Karina Claramunt
Iluminación: Lorena Díaz Quiroga
Realización de escenografia: Emir Arevalos Gómez
Puesta en escena: Maximiliano de la Puente, Carolina Zaccagnini
Dirección: Maximiliano de la Puente, Carolina Zaccagnini
Web: http://rotulismo.blogspot.com
CIUDAD CULTURAL KONEX
Dirección: Sarmiento 3131
Teléfono: 4864-3200
Web: http://www.ciudadculturalkonex.org.ar
Entrada: $15,00 - jueves - 21:00 hs - Hasta el 29/1/2007


Nuevo disco de DERVICHE

Derviche, en su último material “El Ekeko Cósmico y su Taragato Musical”, presenta un recorrido por diversos estilos sin alejarse del jazz al que nos tiene acostumbrados. En esta oportunidad nos encontramos con reggaeton, hip-hop, cumbia, dance, jungla, rock, electronic music y algunos otros géneros que, dicho por ellos, “vaya a saber uno cómo se llaman”.

Derviche es una formación acústica de cuarteto de jazz integrada por: Leopoldo Janin (saxo tenor y soprano), Fernando Kiener (piano), Luciano Peralta (contrabajo) y Marcelo von Schultz (batería). Se trata de una banda que toca su propia música desde la conexión grupal y la improvisación cósmica que los une.

Es el tercer trabajo de estos jóvenes músicos que siguen en crecimiento desde sus inicios en el conflictivo 2001. Los títulos anteriores son Equilibrista y Urania, se puede conocer más sobre ellos en la página www.derviche.com.ar.

El packaging del disco es de cartón en formato de tríptico, a modo de invitación al mundo cósmico del grupo. En la tapa se compone el nombre de la banda con pequeñas estrellas de forma difusa. En la contratapa encontramos el listado de temas y el nombre de los integrantes, con una decisión de diseño donde se pierde la nitidez y provoca cierta molestia al leerlo.

En su tercer material se destacan Jungla y Me ninguneaste mejicana, sólo por indicar algunos de los 8 hipnóticos temas que lo conforman. Se trata de un disco para disfrutar tanto en compañía como en soledad, aunque siempre la mejor propuesta será ir a escucharlos en vivo para luego conformarnos con el disco hasta una nueva presentación de la banda. Pudimos tener un encuentro con sus integrantes luego de una de sus últimas presentaciones.

Georgina: ¿Cómo plantearon el tercer disco?
Marcelo: Este disco es consecuencia de dejar que los temas tomen su propio camino, a través de la improvisación colectiva y la libertad de expresión, que son elementos fundamentales en la música de Derviche.
G: ¿Cuáles son las novedades de este nuevo trabajo?
Fernando: La variedad de estilos que se escuchan en el disco.

G: ¿Con qué se van a encontrar los seguidores de la banda?
Leopoldo: Con los cuatro fantásticos.
G: ¿Con qué se van a encontrar las personas que los escuchen por primera vez?
Luciano: Con un lindo caos.
G: ¿Quiénes componen los temas? ¿Cómo surgen?
Marcelo: Compone Luciano, descomponemos todos y surgen del amor.
G: ¿Tienen un vocabulario que funciona a modo de código con sus seguidores?
Todos: no, si, no, tal vez con algunos.
G: Gracias por el tiempo y la buena onda.
Todos: Gracias a En Sinapsis y los esperamos a todos en las presentaciones de Derviche. Saludos cósmicos.

Georgina Falbo

EnSinapsis te invita al teatro

Hola amigos lectores, en esta oportunidad los invitamos a ver dos notables espectáculos: Todos los judíos fuera de Europa y Rodando.

El primero, está dirigido por Leonel Giacometto. Esta obra aborda la discusión de "la solución final judía" en los inicios de la guerra. El elenco está compuesto por Salo Pasik, Alejo Ortiz y Regina Lamm. Podrán verla en el Teatro del Artefacto, Sarandí 760, los domingos a las 19 hs.

La segunda obra es RODANDO, de Alejandro Acobino con Germán Rodríguez. Se puede ver en el Teatro del Abasto, Humahuaca 3549, los viernes a las 23 hs. "Un espectáculo fílmico donde el relato sale al ruedo para armar una road movie".

¿Cómo obtener uno de los dos pares de entradas? Es muy sencillo, deben escribir a ensinapsisblog@gmail.com, dejando los últimos tres números del DNI.

Melancolía oriental

A mediados de los 90 comenzaban a arribar a nuestra cartelera los films de Takeshi Kitano. Más tarde el BAFICI permitió que otros realizadores como Hou Hsiao Hsien, Takeshi Miike o Tsai Ming Liang capturaran un público ávido de conocer otras miradas. Prevalecía la idea –discutible- de que la mayor parte de sus obras eran crudas, teñidas de una violencia física, más allá de la divergencia de estilo en cada uno de ellos, y que dejaban poco espacio para lo netamente emotivo. Poco a poco esta idea fue desapareciendo, no sólo porque se fueron estrenando nuevos films, sino porque en verdad el melodrama fue captando la atención de esta verdadera “banda oriental”. El estreno de Be with me reconfirma esta afirmación, y entrega la que tal vez sea una de las obras que más lágrimas producirá en estos tiempos. Ya sea en ojos rasgados, o en los nuestros…

En este film coral centrado en cuatro historias paralelas, el realizador Eric Khoo reflexiona sobre los límites entre vida y arte, y hace foco en la historia no ficticia de Theresa Chan, mujer de mediana ciega y sorda que muestra su vida cotidiana en la pantalla grande. Decir que “muestra su vida” suena a simplismo, pero en verdad hace eso. Accedemos a su rutina diaria comentada con su voz en off, comprendemos cómo ha hecho de sus carencias una manera de entender el mundo como un desafío.

Los otros personajes son un tendero que ha enviudado, un guardia de seguridad obsesionado por una mujer a la que espía, y dos chicas adolescentes que se contactan por Internet y se animan a iniciar una relación lésbica. Khoo produce en el espectador una tensión por conocer el destino –errático- de cada personaje. Al introducirnos a la rutina de Theresa sin apelar al uso diálogos produce una distancia mayor con las demás historias, pero al mismo tiempo refuerza la mirada del film sobre la incomunicación, aspecto tan propio en Singapur (allí se desarrolla la película) como en otras grandes ciudades del mundo.

La multiplicidad de géneros está matizada, pero no deja de ser significativa. Desde el registro cuasi-documental de la vida de Theresa, hasta el melodrama juvenil o la comedia más física, Khoo apela a la emotividad del espectador. Lo hace con intervenciones musicales que refuerzan la empatía con los personajes, la soledad como eje temático, y el final dramático. Con esos elementos el realizador completa una obra ambiciosa que merece ser vista.

Ezequiel Obregón.

TITULO ORIGINAL: Be with me
PAIS: Singapur
DIRECCION: Eric Khoo
GUION: Eric Khoo y Wong Kim Hoh.
ACTORES: Theresa Chan Poh Lin, Ezann Lee, Samantha Tan, Seet Keng Yew, Chiew Sung Ching, Lawrence Yong, Lynn Poh.

Silencio, don Quijote duerme

Desde su estreno internacional en el Festival de Cannes, Honor de Cavallería no ha parado de suscitar polémicas. Quienes la defienden, valorizan su innovadora propuesta estética y la osadía del director al adaptar una novela tan célebre (El Quijote de la Mancha) con tanta libertad artística. Quienes la detestan, consideran que estamos frente a un ejercicio de snobismo.

El film del catalán Albert Serra (se presenta con subtítulos, en 35 mm) sigue el rastro del Quijote y Sancho, pero elide los célebres pasajes que los hicieron famosos. No hay casi durante todo el film ninguna presencia más que la de ellos, ni tampoco se ven molinos de viento ni Dulcineas del Toboso. Casi como un documental antropológico, Serra los captura comiendo nueces, dándose un chapuzón, mirando el anochecer, y poco más que eso. La estética de Robert Bresson es tal vez la analogía más directa con la imagen de este film, con el que tampoco sería imprudente la comparación con las películas del local Lisandro Alonso.

La naturaleza –omnipresente- es otra protagonista. Es la que cobija y cautiva al anti-héroe y a su servidor, y es la que –de alguna manera- cautiva también la paciencia del espectador. La imagen del film (registrada con una cámara digital de reducida calidad) entrega una fotografía casi pictórica en las escenas en las que los personajes contemplan el medio. Las tomas sostienen un encuadre perfecto que se extiende por minutos, produciendo así el deseo de que algo pase.

En cierta medida, cuesta imaginar –luego de todas las críticas, reseñas, comentarios, etc.- que algún espectador se acerque a la sala del Lorca sin conocer “de qué va” esta película. A diferencia de sus proyecciones en el Festival De Cine de Mar del Plata (doy fe de que se fue la mitad de espectadores del Auditorium), en donde el púbico estaba más desprevenido. Lo cierto es que Honor de cavallería invita a ser amada u odiada, y cualquiera de las dos opciones se van a sostener en los mismos elementos cinematográficos (no-fidelidad al original, minimalismo extremo, reducidísima banda sonora, etc.).

Hecha esta afirmación, el crítico se reserva su opinión.

Ezequiel Obregón

Dirección: Albert Serra
Guión: Albert Serra
Producción: Albert Serra
Producción ejecutiva: Montse Triola, Lluís Miñarro, Adolfo Blanco
Director artístico y diseño de producción: Jimmy Gimferrer
Director de fotografía: Christophe Farnarier, Eduard Grau, Marçal Forés, Neus Ollé
Sonido: Juan Pons, Jordi Ribas
Edición: Ángel Martín
Música: Ferrant Font
Ayudante de dirección: Ángel Martín
Cámaras: Christophe Farnarier, Eduard Grau, Marçal Forés
Una producción de: Andergraun Films, Eddie Saeta y Notro Films

18 octubre, 2007

EnSinapsis, blog invitado por el MARFICI

Estimados lectores, tenemos el agrado de informarles que, quien escribe estas líneas, ha sido invitado por el Festival Internacional de Cine Independiente de Mar del Plata para integrar el encuentro entre directores de blogs y páginas web.

Es un honor haber sido seleccionado por este festival. Los mantendremos informados antes y durante el evento.
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El evento se desarrollará el jueves 8 de noviembre a las 10 en la zona de cines del Shopping Los Gallegos.
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Ezequiel Obregón.

Ambulancia

Después de la inolvidable y multitudinaria fiesta organizada en el marco de Noches de Autor del VI festival internacional de teatro, Ambulancia vuelve a presentarse en Clásica y Moderna. En la casa del director, Sergio D´Angelo, además de atestiguar la siembra de panaderos, asistimos a las reflexiones del grupo sobre la singularidad de Ambulancia: “un viaje para mirar música”.

Primera pregunta y la más obvia… ¿Por qué la idea de hacer esta banda?

Nace principalmente por el placer de hacer música. Hay un deseo tardío adolescente de querer tocar y estaba bueno buscar, siendo actores, otra manera de expresarse que no fuera a través del teatro convencional. No era tanto la idea de ser una banda; esto nace jugando en una habitación a tocar medio tema, que era lo que nos salía

¿Cuál medio tema?

El primer medio tema fue Revolution de Los Beatles, que era más parecido a uno de La Mona Giménez que a Revolution (risas) y a partir de ahí de una manera muy lúdica y sin expectativas de nada más que lograr hacer los cinco acordes a tiempo se empezó a gestar digamos

¿Y cómo se asumieron: como una banda o como actores que hacían música o como músicos que actuaban…?


Mirá la actitud siempre fue la de una gran banda, eso es lo que sostiene todo. La cosa es armar el espíritu antes que el estudio. Es así. Los actores se juntan a tocar en una banda como se pueden juntar con este grabador a armar un programa de radio un sábado a la tarde y de ahí puede salir algo. Pero es la actitud de decir: ¡somos una banda! Y bue… toquemos y tocan…y terminan tocando bien. Empiezan tocando medio tema y después insisten, insisten, insisten, nadie sabe música y terminan tocando bien. Entonces me parece que parte primero de la forma ideal que tiene la cosa hasta que se alcanza esa forma.

Te digo, antes de haberlo presentado y antes de tener un show armado teníamos remeras con el nombre del grupo y logo (risas). Unas remeras hermosas y un logo preciosos

¿El nombre de Ambulancia estuvo antes que los temas?

Y... el nombre tardamos un poco más. El nombre es una conjunción de otras varias palabras que sintetizan algo. Las palabras… van a decir no tiene H, no, la H se la sacamos porque no nos gustaba como se formaba y porque es muda. Es la unión de hambre, bulimia, anorexia y compañía… son los males del mundo .

Y ustedes como combatientes de los males del mundo…

Claro, vamos desde ambulancia combatiendo los males del mundo… Esto nació en el momento de los desfiles en que Jorge Ibáñez medía a las modelos para que no tuvieran bulimia y anorexia; por eso somos sonido pret a porter.


Dentro de este clima de amistad y diversión y espíritu de Gran Banda ¿Cuál es la función del director?

Para mi la función en este espacio es rescatar y destacar lo que va apareciendo. Sin romper y sin perjudicar lo que van haciendo. Hay una “cosa natural” que se da en la construcción de cada tema. Cada momento aparece a modo de juego, por parte de todos. Hay que entrar a jugar, a joder y empiezan a aparecer cosas … y se va armando algo que siempre está bien, que siempre tiene espacios de escape en donde se puede improvisar pero hay algo así como una estructura que funciona y que hace que el show siempre sea ese show, pero tiene tantos espacios de libertad y tiene una coherencia tan propia que hace que sea algo que parece improvisado o que sucede. Rescatar es organizar el caos de manera que parezca algo espontáneo.

En relación a la estética de la banda. ¿Cómo conciben el empleo de los objetos?

Los objetos fueron apareciendo. Perdieron la entidad propia que tenían y adquirieron una nueva. Por ejemplo en un momento todos tocábamos instrumentos de juguete. De ahí quedaron varias cosas que se pueden ver ahora. No tocamos instrumentos de juguete pero nació esto nuevo de que determinados objetos intervengan durante el show.

Nada está demasiado pensado desde la cabeza, esta más pensado desde el cuerpo porque me gustó esto, lo traigo y si calza, calza, pero no hay un: no, pero ¿Por qué?, el por qué es una pregunta que no…

Dubatti diría el teatro sabe

Sí, Sí Ambulancia sabe (risas…) esto va, esto no va, pero no hay un por qué, hay una sensación de qué va o de qué no va y así sucede, por ahí tarda en acomodarse. Por ejemplo hay tres o cuatro sábados que hay un bebé de Shrek con sonido que todavía no encontró bien su lugar. Además cada ensayo, cada reunión, es un ambiente tan lúdico, es un espacio tan lúdico que tenemos, es como un escape, porque todos tenemos otros trabjos. Y esto no es algo tan estructurado.

Es como... es un mix, de ahí lo que dice Sergio sobre elementos que están descolgados y nos damos cuenta y elementos que no sabemos por qué, pero funcionan. . Es automático, es como si ya tuviera una vida propia, y en este espacio de juego todo va surgiendo sin que nos demos cuenta… hasta la elección de los temas y cómo tocarlos, no es que todos dijimos vamos a hacer una banda que se va a llamar así, no es operación triunfo, es algo más espontáneo

Así como utilizan juguetes para hacer música, juegan con los instrumentos. ¿Cómo combinan este uso que hacen ustedes de los elementos y de lo que acontece con la idea de por ejemplo grabar un cd? ¿Lo pensaron alguna vez?

Sí, sí, sí. Nosotros tenemos grabado un demo y nos pasaba que los temas estaban buenos, pero nos faltaba lo que se ve. Para tener el registro del espectáculo, lo grabamos. Nos come la cabeza pensar cómo se vendería esto para que alguien que no vio el show entre en contacto con su espíritu desde otro formato. Por ahora la idea es hacer un cd interactivo, con clips de los temas, con algún tema que sería grabado en vivo, y algún que otro track de audio. Que se vea toda la estética porque sino falta una parte

¿Y el panadero? ¿O tengo que preguntar por la rosa del principito? (Mike Amigorena transporta el tallo de un panadero protegido por una cápsula de vidrio quedando éste “al lado” de la banda durante toda la función).


¿Qué te podemos decir? Hay una cosa que sucede que es el binomio fantástico, esto que a vos te lleva a construir una historia es la unión de dos elementos entre sí que no tendrían unión. Esto sucede todo el tiempo. Cómo surgió, surgió porque empezamos a imaginar en un tema que íbamos en tren a Tucumán y entraban los panaderos por la ventana y había sol, y había que iluminar todo de dorado y después se dio la conjunción de que volvió la imagen esa del panadero, la trajo acá el señor de la casa (Sergio D´Andgelo) y empezaron a crecer panaderos ahí en el jardincito de adelante…entonces corté uno y pensé en cómo hacer para que no se despeluchara todo… Entonces pensamos poner una planta en una maceta pero había que cuidarla porque se vuela. Le pusimos esta campana, y resultó algo un poco monstruoso, como cierta naturaleza atrapada, ahí en callao y córdoba (Clásica y Moderna). Es cierto que los panaderos empezaron a crecer ahí, yo tenia como doscientos que todavía no tienen flor, pero que la van a tener. Entonces cada show al final Mike abre la campana y lo sopla. Ahora es posible porque es trangénico, aunque no pude hacerlo florecer, le puse fertilizante de todo tipo, pero crecen las plantas y no dan flor…

¿Qué privilegiaron en la elección de la totalidad de los temas?

Tratamos que no fueran tantos temas en inglés, no pegar tanto los ritmos de un tema con el que viene o armarlo de otra manera, o de ir por otros ritmos también. Pero la elección de los temas surge por gusto de cada uno. Yo quería cantar un tema, entonces empezamos a hacer “A medio vivir” un tema de Julio Iglesias un rap medio aflamencado.

El germen aparece y sobre esa dinámica que no es musical se monta lo musical, y después los temas vienen, han venido de la manera más… bueno el de Muriel lo propuso Sergio.

Sí, tuve una conversación por teléfono a las dos de la mañana con Muriel. Ella tenía que tener un tema, estaba en su casa con internet y yo le decía “vos tenes que cantar algo romántico, a ver busquemos” y empecé a pensar cosas de cuando yo era chico, grupos de aquella época, le pedí que buscara Los Iracundos, y empezaron a aparecer distintas temas y distintas situaciones hasta que derivó en la historia de una pobre chica abandonada


En relación a esta estética musical que plantean, ¿ustedes se ven parecidos a alguna otra banda?

No, no he encontrado todavía algo que nos asemeje a alguien. ¿Vos? Yo no he encontrado la definición exactamente de lo que estamos haciendo, no es que te digo somos re originales, pero es algo que no lo puedo encasillar en ningún lado. Sí hay muchos grupos que tienen una estética también de juego, una estética más teatral por así decirlo. Quizá lo que Ambulancia tiene de particular es que no privilegia ni al teatro, ni a la música, va siempre por una línea intermedia que vos no sabes si están tocando o están actuando, están haciendo las dos cosas, hay un equilibrio.

También nos pasó que a raíz de estar juntos, empezamos a ir juntos a muchos recitales. Fuimos a ver a Roger Waters y el show es espeluznante, él no generaba nada en el escenario. Y así montones de bandas que inclusive tienen toda una estética armada con vestuario y todo, pero termina el tema y están ellos, afinan, el otro habla y se murió, o sea nace con cada tema y listo, por más que la música te despierte muchas imágenes vos ves la banda y pensás que quizá hubiera sido preferible quedarse con el disco

Mientras en Ambulancia ustedes son sus propios plomos.

Plomos con vestuario especial y todo, entonces una vez que te sentaste y pagaste el boleto, el avión sale. Después puede parecerte bueno, malo, te gusta, no te gusta, pero no hay ningún momento en que te suelte, por más que esté sonando música o no esté sonando música, Siempre hay algo que está sucediendo

¿Para qué público sienten que están tocando?


Tiene que ver con la amistad, esto es para los amigos. Funcionó maravillosamente fen un par de cumpleaños, entonces tiene ese espíritu. Después se transformó en un espectáculo y suena y suena bien y se puede “vender”. Pero estamos en una fiesta. De hecho ha venido gente de 80 años que se queda para felicitarnos porque la pasó tremendamente bien; intelectuales de 50 que se quedan que están comiendo antes o que vinieron a ver el show de Rita Cortese y se quedan y también la pasan genial, después gente de 20 que a duras penas llegó a pagar la consumición también la pasa genial, entonces no sé bien a que público…diría que a cualquiera que tenga ganas de pasarla bien

Sin embargo, a pesar de esta universalidad que estás planteando hay muchos guiños para los porteños.


De hecho tuvimos una fecha en Rosario y Mike en un momento nombra como algo muy interesante todas las estaciones de la línea B, y en Rosario no era lo mismo, pero también vino un Yanquee y al final dijo: “No entendí nada, estuvo buenísimo”. De hecho, nosotros escuchamos un montón de grupos en inglés sin saber lo que están diciendo. Ambulancia es porteño, pero es universal.
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Agostina Salvaggio
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Ambulancia

Michael Amigorena
Muriel Santa Ana
Luciano Bonanno
Mariano Torre
Julián Vilar
Víctor Malagrino

Dirección teatral e iluminación: Sergio D´Angelo

Próxima presentación: Sábado 27 de Octubre
0.30hs
Clásica & Moderna Callao 892

16 octubre, 2007

Los monstruos sagrados, de Jean Cocteau

Sin duda, la relevancia simbólica de la obra fue bien distinta en otro tiempo. Remontémonos al contexto del estreno en 1939. Este “retrato de una pieza en tres actos” está dedicado a Jean Marais, amigo al que el autor espera ver regresar del campo de batalla. Según Cocteau, la pieza se estrena con la finalidad de sacar al público de una hipnosis de guerra, generando la ilusión de que los hechos se desarrollan en un teatro normal, en un tiempo normal, un tiempo en el que la guerra podría no ocurrir. En ese marco, la obra cobra una significación distinta. “¿Sabe cuál es el actor más malo que existe? Es el jefe que, para representar un papel y ser la vedette del mundo, no vacila en ordenar la muerte de millones de hombres.”, dice la protagonista. Al año siguiente, bajo la ocupación nazi, Los monstruos sagrados es objeto de una violenta campaña en contra del autor. Ante el temor de los actores, el mismo Cocteau y Edith Piaf se ven obligados a reemplazarlos.

Pieza escrita “en la voz” y para comediantes, presenta la historia de Esther, una prima donna, quien arroja en brazos de su marido Florent – otro “monstruo sagrado” de la escena - a una joven actriz, Liane, a quien lleva a vivir a la casa del matrimonio. La farsa, que gira en torno de esta situación incómoda, absurda y algo perversa, suena liviana y arriba a un final convencional y reivindicatorio de la institución matrimonial, lo que produce la sensación de estar viendo una comedia de living escrita con oficio e inteligencia y, a la vez la sospecha de que el creador de Los padres terribles y La voz humana habla entre líneas. La cuestión más interesante que el autor plantea a través de sus personajes maduros, si no es nueva, es vigente. Para Esther, el teatro es un convento, donde se ejecutan permanentemente los mismos ritos. Cocteau, más allá de las ironías hacia el mundillo teatral de su tiempo, se refiere a la delgada línea que separa el teatro de la vida, donde – conscientes o no – siempre estamos representando papeles. “Un mal actor hace teatro en la vida” metonímicamente alude a las máscaras sociales, a nuestras propias hipocresías cotidianas.

El gran acierto de la puesta de Rubén Szuchmacher es –sin duda- haber elegido a Claudia Lapacó para protagonizar la obra, pues su Esther grandiosa y sencilla, astuta e ingenua brilla en el escenario con toda su ambigüedad y riqueza. Arnaldo André comprende bien el código ligeramente farsesco de la propuesta, en tanto Susana Lanteri representa a una Charlotte cómica y natural y Graciela Martinelli, en la piel de Loulou, carece de todo pintoresquismo, tal como lo pide el autor. La Liane de María Abadi se va afirmando en el desarrollo de la obra y quizá encuentre el punto con el correr de las funciones. La escenografía que creó Jorge Ferrari para el primer acto, que representa el camarín de Esther, mucho más despojada de lo que el texto propone, no parece tan ajustada como la de los dos siguientes, en los que se amolda más a la situación y se conjuga con un vestuario que juega con los mismos colores del espacio, en consonancia con el trabajo de luces de Gonzalo Córdova.

La pregunta que queda en el aire al terminar la pieza es de qué modo la recibimos aquí y ahora y qué resonancias puede tener para nosotros hoy.

Clara Ibarzábal

Autor: Jean Cocteau
Traducción: Ingrid Pelicori
Intérpretes: María Abadi, Arnaldo André, Susana Lanteri, Claudia Lapacó, Graciela Martinelli, Julián Vilar
Vestuario: Jorge Ferrari
Escenografía: Jorge Ferrari
Diseño de luces: Gonzalo Córdova
Música original: Bárbara Togander
Asistencia de escenario: Pablo Quiroga
Asistencia de dirección: Diego Echegoyen
Dirección: Rubén Szuchmacher

La diversidad y el cine

El Festival de cine de temática gay, lésbica, y transexual “Diversa” tiene este año su cuarta edición. En el transcurso de estos años ha sabido atraer nuevas miradas en relación al tratamiento que hace el cine de las diferentes condiciones sexuales. Su productor, Iván Fantasía, remarca que “el festival invita y está abierto para todo público, conformando un mapa espectatorial heterogéneo compuesto por personas de la comunidad gay, amantes del cine y las artes en general, y otras que participan por estar interesados en la temática a nivel profesional y/o personal. La invitación es abierta a toda la población.”

Este año las secciones son “Teorema”, “Bella tarea” (dedicada a la producción documental), “Largometrajes argentinos” (incluye los films XXY y Todas esas cosas), “Cortometrajes argentinos e internacionales”, y la retrospectiva “De Turín a Buenos Aires”. De esta última, Cosimo Santoro (su programador) afirma en el sitio oficial del festival: “Más allá de la variedad de temas, estos films se conectan entre sí en su forma de ver al autor. Hablo de una visión inspirada por la necesidad de buscar claridad, de entender y narrar historias que están necesariamente ligadas al estado social de este país que parece haber perdido toda certeza y que se encuentra atrapado entre una tradición de la cual no puede liberarse; y un cambio que no se atreve a alcanzar.”
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La sedes del festival son las salas Hoyts Abasto y el Espacio INCAA 0 KM (cine Gaumont), y la programación se puede consultar en http://www.diversa.com.ar/. Las entradas tienen un valor de 9 pesos.

Un cacho de acción

En la primera secuencia, el personaje de Clive Owen come, casi mecánicamente, una zanahoria. Su tranquilidad es perturbada cuando ve a una mujer embarazada escapar de un matón. Casi sin pensarlo decide ayudarla, pero, como es de suponer, algo sale mal y, entre disparo y disparo, asiste a un parto, un posterior asesinato, y se convierte en el custodio de un bebé.

La premisa es tan extrema como absurda, y “Matar o morir” seguirá esa senda durante el resto de su corto metraje. Es más, cada escena redobla la apuesta y enfatiza su cualidad de film “grasa”, autoconciente de su humor grueso, su escatología (casi toda clase de fluidos empapa la historia), y su impronta irreverente, digna de los peores títulos clase B. No obstante, es gracias a la afirmación de esos aspectos en donde el film se vuelve más disfrutable. En la era post-Tarantino varios films transitaron el mismo camino con dispares resultados y, si bien “Matar o morir” no aporta nada novedoso, el relato desarrolla la suficiente intriga como para que el espectador confíe aún más en el devenir de sus esteriotipados personajes. Avanzado el film, se agrega como colaboradora del héroe una exuberante prostituta interpretada por Mónica Bellucci dispuesta a desafiar al clan comandado por el gran Paul Giamatti, un gangster tan peligroso como neurótico.

Muchas de las decisiones dentro del relato pueden parecer poco justificadas (el mencionado gusto por las zanahorias del personaje principal, incluso la repetición casi exacta de algunas secuencias de acción), pero dentro del universo del film son plenamente válidas. “Matar o morir” mantiene una línea acumulativa, es el placer por el artilugio –bien diseñado, claro- el que sostiene la intriga. La ambientación reproduce el bajo mundo en el que los personajes se disputan el “tesoro”, y el tratamiento de la acción con el bebé a cuesta de los dos héroe desafiará al público más sensible.

En medio de una cartelera tan amparada en la magnificencia de los efectos especiales, con héroes tan perfectos que resultan poco creíbles, “Matar o morir” vuelve a confiar en el placer de la pura acción, la construcción de personajes tan revulsivos como entrañables, y el humor berreta como mejor herramienta de goce, lo cual no es poco.

Ezequiel Obregón
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DEBAJO ENCONTRARAN EL TRAILER DE ESTE FILM.

MATAR O MORIR (Shoot em up). Dirección: Michael Davis. Intérpretes: Clive Owen, Paul Giamatti, Monica Bellucci. Duración 86 min. Calificación: Solo Apta Mayores de 16 años. Distribuye: Distribution Company.

EnSinapsis te invita al teatro

Hola amigos lectores, en esta oportunidad los invitamos a ver dos notables espectáculos: Boquitas y Rodando.
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El primero, está dirigido por Paula Travnik y la dramaturgia pertenece a Gilda Bona. Se trata de una obra que retoma los textos de Manuel Puig. Puede verse los domingos a las 20:30 en el Espacio Teatral Elkafka (Lambaré 866).

La segunda obra es RODANDO, de Alejandro Acobino con Germán Rodríguez. Se puede ver en el Teatro del Abasto, Humahuaca 3549, los viernes a las 23 hs. "Un espectáculo fílmico donde el relato sale al ruedo para armar una road movie".

¿Cómo obtener uno de los dos pares de entradas? Es muy sencillo, deben escribir a ensinapsisblog@gmail.com, dejando los últimos tres números del DNI.

08 octubre, 2007

Se esconde tras mis ojos

Mucho antes de que llegara esta transposición con ambiciones de entretener y ofrecer una “mirada política” sobre acontecimientos recientes, Hollywood había producido no una, sino tres versiones basadas en el libro “The Body Snatchers”. Cada una de ellas podía ofrecer un panorama distinto sobre el estado de las cosas, como si el original reclamara a gritos una segunda lectura que se articulara con el terror más primitivo: el miedo a ser tomado por un “otro”, en este caso invisible a los ojos.

Esta nueva versión no agrega demasiado novedoso, su trama se asemeja más a una repetición de leit motivs de video clips a un producto cinematográfico. El director Oliver Hirschbiegel (“La caída”, “El experimento”) no logra que su film produzca alguna lectura más allá de lo superficial, y cuando pretende ofrecer al espectador una mirada política, apela al maniqueísmo más abyecto.

La psiquiatra Carol Bennell (Nicole Kidman) transita sus días sin sobresaltos. Está al cuidado del hijo que tuvo con su ex marido, quien trabaja para el Estado y con el que mantiene una apenas correcta relación. Ha comenzado a mirar a su amigo (Daniel Craig) con ojos de “más-que-amigo”, y su rutina se completa con la atención a sus pacientes. Hasta que un día, una extraña sustancia extra-terrestre llega a la tierra adherida a un trasbordador espacial que ha colapsado, provocando que sus restos se esparzan sobre la tierra. De un momento a otro la gente a su alrededor ha cambiado. Sus movimientos lucen automáticos, y una paciente le revela que “su marido ya no es su marido”.

La lectura más obvia puede ser a veces la más sólida. La idea de una amenaza externa que se vuelve imperceptible, y por eso es más amenazante, ofrecía la oportunidad de encontrar un relato atractivo. En este caso, la lectura política no va más allá de algún que otro apunte irónico, como el momento en el que Bush firma un acuerdo con su par venezolano. Esa imagen, que nos llega a través de la pantalla de un televisor, es al mismo tiempo metáfora del mismo film: necesita recurrir a otro formato para aportar “algo más”. Y el resto es la lucha del personaje de Kidman por salvar a su hijo, pero al enterarnos de que tiene inmunidad sobre la amenaza externa la tensión decae.

El film comienza con una secuencia que está ubicada hacia el final de la historia. Esa decisión es arbitraria, puesto que no aporta demasiados significados sobre la totalidad del relato. Intenta, tal vez, generar una intriga que tras la primera media hora deviene en rutina. Tanto Kidman como Craig asumen sus roles con profesionalismo. La imagen fragmentada, las pocas escenas de masa, y las persecuciones (poco novedosas) muchas veces distancian al espectador del pathos de los personajes. Por fortuna, los noventa minutos son un consuelo, en este film que poco tiene de novedoso.

Ezequiel Obregón.

Invasores (The Invasion , EE.UU./2007; color, hablada en inglés). Dirección: Oliver Hirschbiegel. Intérpretes: Nicole Kidman, Daniel Craig, Jeremy Northam, Jeffrey Wright, Veronica Cartwright, Jackson Bond. Fotografía: Rainer Klausmann. Música: John Ottman. Edición: Hans Funck y Joel Negron. 97 minutos.

Encarnación, segundo film de Anahí Berneri

Sólo en un momento de la película Ernie Levrier es llamada por su verdadero nombre. Para entonces, ya nos hemos familiarizado con su nombre artístico, su vida cotidiana, y la añoranza de aquel pasado en el que le iba mejor. Vedette y actriz de películas clase B en los ’80, Ernie pasa sus días entre esporádicos encuentros sexuales con un señor de mediana edad (de “su” edad), algún que otro amante joven, la esperanza de ser convocada para un papel interesante, y la construcción de su página web. Es imposible no hacer una analogía con su intérprete, Silvia Pérez, una de las “chicas-Olmedo”, quien reúne varios puntos en común con Ernie. Sin embargo, esta similitud es sólo un punto de partida para ingresar en su mundo y entender las emociones que se suscitan en Ernie una vez que ingresa al “otro mundo” presente dentro del film.

El acceso a ese otro mundo llega con la invitación al cumpleaños de 15 de su sobrina, una de sus más jóvenes admiradoras. En su pueblo natal no sólo la espera la fiesta, sino también algunas cuestiones familiares no resueltas en relación al campo familiar. Ese pasaje supone también el traspaso del ruido urbano a la tranquilidad campesina, que a Ernie no la perturba, pero la corre de su eje. No sólo porque no es la protagonista (hace tiempo no lo es, pero siempre hay alguien dispuesto a darse vuelta para mirarla de reojo), sino porque su soledad queda más expuesta. Ese ritual cotidiano que durante la primera mitad del film es puesto en evidencia, se suspende en el “otro mundo” bajo chapuzones en la pileta del hotel, la esperanza de que el celular depare alguna buena noticia y la eterna presión de volver al hogar.

Berneri –también co-guionista- realiza una puesta intimista, que no es condescendiente con su protagonista a la hora de reflejar el paso del tiempo. Tampoco es efectista: como Ernie, accedemos a su decadencia –artística, corporal- mediante su mirada sobre sí misma. Ya sea a través de su espejo, frente a una computadora mirando sus fotos, o pegando el cartel de una película que la tuvo como protagonista, es a través de su mirada desde donde Berneri elige mostrar su personaje. El resto es caminatas por la calle Corrientes, encuentros con sus amantes, y poco más.

Es interesante como el film articula el punto de vista de Ernie con la mirada de los otros. La desarticulación del “mundo-Ernie” comienza cuando llega al pueblo, e ingresa en su mayor crisis cuando cede ante los impulsos amorosos del mismo hombre del que se enamora su sobrina. Berneri –en un ejemplar uso del plano detalle- reproduce la trayectoria de los pies de ambas: la caminata sensual de Ernie se opone a los juveniles saltos de la sobrina. Ambas transitarán, luego, la provocación de distinto modo y, obviamente, con distintos resultados.

El medio-tono que emplea Berneri es congruente con la cotidianidad de Ernie. Algún que otro apunte irónico enfatiza la personalidad del personaje, como cuando accede a grabar un patético comercial que banaliza su figura. Ese medio-tono también está presente en el rictus de su intérprete, quien acorde a la propuesta integral del film entrega una actuación mesurada, contenida, en donde un llanto basta para reproducir todo un mundo interior.

Ezequiel Obregón

02 octubre, 2007

EnSinapsis los invita al teatro

Hola amigos lectores, en esta oportunidad los invitamos a ver dos notables espectáculos: Boquitas y La medida de la normalidad.
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El primero, está dirigido por Paula Travnik y la dramaturgia pertenece a Gilda Bona. Se trata de una obra que retoma los textos de Manuel Puig. Puede verse los domingos a las 20:30 en el Espacio Teatral Elkafka (Lambaré 866).

La segunda obra está dirigida por Graciela Camino, y se puede ver los días viernes y sábados a las 21 hs. en El excéntrico de la 18º, Lerma 420, Villa Crespo. "Cada tipo de sociedad fabrica su propia clase de extraños y lo hace de un modo inimitable" (Zygmunt Bauman).
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¿Cómo obtener uno de los dos pares de entradas? Es muy sencillo, deben escribir a ensinapsisblog@gmail.com, dejando los últimos tres números del DNI.

Foto: La medida de la normalidad.

Momento, nuevo disco de Bebel Gilberto

En su nuevo material, Gilberto vuelve a destacar su voz suave y cálida. Mantiene la dulzura que la caracteriza como cantante de un estilo moderno de bossa nova, influenciado por la música electrónica.

Hija de Joao Gilberto y Miucha, por lo tanto sobrina de Chico Buarque, toda la cadena genética trasmite influencias musicales. Lo netamente musical encuentra un muy buen complemento en el diseño del disco y del packaging del mismo: todo luce armónico. El detalle que mantiene la unidad y continuidad es el de unas flores blancas pintadas por Bebel. La presentación es en cartón, en formato de tríptico con fotografías (Philippe Kliot) y montajes de la artista que remiten a la playa, el mar, el movimiento calmo, que generan un clima pacífico y reflexivo. A diferencia de otros discos actuales, contiene su respectivo librito informativo con la letra de las canciones en el margen izquierdo de la página y, sobre el derecho, los datos de intérpretes que intervienen en cada tema. Como fondo, se aprecian las ilustraciones de Grillo Demo y de Bebel que le dan un marco de armonía al trabajo.

En el disco encontramos tanto interpretaciones en inglés (su lengua de origen, nació en Nueva York) como en portugués. La artista además de interpretar sus temas, a modo de homenaje, interpreta mágicamente “Night and day” del gran Cole Porter para escuchar y volver a escuchar. Otro tema para destacar es “Tranquilo de Kassin” donde se incluye la participación de la Featuring Orquesta Imperial, que le añaden un plus a la canción, también se suman Domenico Lancellotti, Moreno Veloso (hijo de Caetano) y el mismo Kassin, entre otros.

Otra participación colorida es la de la Featuring Brazilian Girls en el tema “Brig back the love”. Son igualmente recomendables “Um segundo” y “Momentos”, que le da nombre al trabajo. En resumen, se trata de un disco para tener en casa, disfrutarlo y pasar buenos momentos.

http://www.bebelgilberto.com/

Marisol Falbo

La Celestina, en el Teatro Regio

En 1499 aparece la Comedia de Calixto y Melibea, dividida en dieciseis actos. Desde 1502, la obra de Fernando de Rojas se publica como tragicomedia. La pieza crece por sucesivas adiciones: en la de 1526 – la obra ya constaba de veintiun actos – se intercala un “Acto de Taso”. Hasta el siglo XVIII, cuando se la empieza a considerar como novela dialoga, nadie había puesto en duda de que, pese a la dificultad que significa representar un texto de semejante extensión, fuera ésta una obra dramática.

La historia se centra en los amores entre Calixto y Melibea, que se consuman merced a la intervención de una alcahueta quien, habiendo negociado con los criados de ambos, tuerce la voluntad de la joven, inicialmente reacia a relacionarse con su amante. Poco a poco, a medida que la pasión entre los enamorados crece, también se van desnudando las ambiciones de los siervos y la tragedia se desencadena cuando la muerte comienza a tejer sus redes entre quienes han propiciado este “loco amor”, de funestas consecuencias también para los protagonistas.

Sin quedar ubicada en ninguna ciudad concreta, , sin acotaciones, se nos traslada de un espacio a otro como en un escenario múltiple y simultáneo, en la tradición de la comedia humanística y el teatro medieval. En cuanto al tiempo, es más largo para los personajes que para el espectador, pues se condensan a través del diálogo, las acciones que se produjeron fuera de las tablas.

Daniel Suárez Marzal, régisseur y director teatral, ha montado en los últimos años varios clásicos del siglo de oro español, como La vida es sueño de Calderón, Numancia de Cervantes y El perro del hortelano de Lope de Vega. En esta adaptación de La Celestina que se presenta en el Regio, ha concentrado la tragicomedia en los tres personajes protagónicos y sus relaciones; el mundo de los criados queda limitado a unas pocas referencias en los parlamentos. La obra, reducida en extensión, gana en contundencia dramática. Inevitablemente, se eliminan aspectos del original en atención a este objetivo. La primera parte, más ligera, se centra en la figura de la ambiciosa tercera, aliada del demonio, que hace uso de sus artes para vencer la resistencia de la muchacha, pronto vencida por la vieja. Se pone el acento en el “desordenado apetito” de los jóvenes, envidiado por la Celestina, quien destaca con gestos y palabras las pulsiones sexuales que se ponen en juego. Aquí, la matizada labor de Elena Tasisto es la piedra angular. A partir de su brusca desaparición, que evidencia el talento de la actriz para transitar con igual solvencia la comedia y lo patético, la obra sufre un viraje muy fuerte hacia lo fatal y el tono cambia completamente. Los enamorados van sintiendo el peso del sino que se cierne sobre ellos. En el final, Melibea pronuncia las palabras que en el original están en boca de su padre Pleberio, en uno de los pasajes más intensos del texto y de la puesta. Sergio Surraco y Julieta Díaz van logrando mayor fuerza en estas escenas.

Dos contratenores, Pehuén Díaz Bruno y Nicolás Bernazzani (quien compuso la música), y un laudista, Miguel de Olasso, intervienen para subrayar la tensión en las contradicciones de los protagonistas y transportarnos al período de transición entre la Edad Media y el Renacimiento. A partir de un original y efectivo dispositivo de practicables y proyecciones de video digital sobre láminas blancas, el escenógrafo Horacio Pigozzi logra transportarnos de un espacio a otro. La iluminación, de Nicolás Trovato ayuda a crear los climas, desde los pasos de comedia del comienzo hasta la catástrofe del desenlace y el diseño de vestuario de Renata Schussheim – en sobrio negro y blanco para los protagonistas y un gris vestido deshilachado para Tasisto, de larga melena blanca - se adecua al carácter de los personajes y a la propuesta escénica.

Lo loable del trabajo textual y escénico del Suárez Marzal es haber conseguido acercar al público este clásico sin trocar el registro lingüístico, más allá de los lógicos recortes, ni emplear recursos remanidos de actualización, que desmerecerían las competencias del espectador, en una puesta ágil y vigorosa.
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Clara Ibarzábal

Autor: Fernando de Rojas
Versión: Daniel Suárez Marzal
Actuaciones: Julieta Díaz, Sergio Surraco, Elena Tasisto
Cantantes: Nicolás Bernazzani, Pehuén Díaz Bruno
Músicos: Miguel de Olaso
Escenografía: Horacio Pigozzi
Iluminación: Nicolás Trovato.
Diseño de vestuario: Renata Schussheim
Video: Christian Parsons, Paula Spagnoletti
Música original: Nicolás Bernazzani
Dirección: Daniel Suárez Marzal
TEATRO REGIO
Dirección: Avda. Córdoba 6056
Teléfono: 4772-3350
Entrada: $25,00 / $15,00 - domingo - 20:00 hs
Entrada: $10,00 - jueves - 20:30 hs
Entrada: $25,00 / $15,00 - viernes y sábado - 20:30 hs

Unos kilos de Musumeci

El ciclo Biodrama propone formas de leer una vida, maneras de encarar desde lo efímero del teatro aquello que atraviesa la escena, que al ser “leído” por un creador pasa a ser otra cosa. Es en esa otredad en donde radica lo singular del ciclo, y cada director/autor puede sostener desde la premisa de trabajar con la vida de alguien su propia estética, su particular manera de resolver la cuestión escénica.

El principal obstáculo que significaba “Fetiche” era suponer que la estética de José María Muscari podía devorar su sujeto de análisis, la campeona de fisiculturismo, diplomada en salud sexual, y teóloga Cristina Musumeci. ¿Podrían coexistir ambas existencias de manera atractiva? ¿Hasta qué punto JMM lograría no hacer de CM un muestrario de sus procedimientos artísticos? La respuesta es alentadora para el espectador, porque la “existencia-Musumeci” es revisada, reproducida y pervertida desde esos mismos procedimientos, sin convertirse en un mero rejunte de lugares transitados. A través de los disímiles cuerpos de las intérpretes, Musumeci cobra vida, con la impronta Muscari, sí, pero esta vez con una bienvenida (¿por qué no admitirlo?) mirada enternecedora.

“Kilos de mujer”, de eso se habla en un momento de la obra. Casi como si el género fuera indivisible a la materia, las seis actrices revisan qué hay de Musumeci en ellas, intentando articular sus subjetividades para llegar a un todo, subjetividad al fin.

La puesta se desarrolla en un gimnasio en donde las mujeres-Musumeci debaten cuestiones trascendentales para pasar a describir el atractivo marplatense. Quizás en esa aparente contradicción haya algo de Cristina: el enfrentarse a ese prejuicio que intenta desintegrar lo físico de lo espiritual, pero que ella unifica.

Una pantalla al costado del escenario reproduce los títulos de las películas preferidas de CM mientras dos de las actrices hacen gimnasia. Se trata de una interesante síntesis, como en la unión de conceptos antagónicos: entender una vida requiere de varias miradas, muchas veces superpuestas. En otro momento Lucrecia Capello canta: “dame una m, dame una u, dame una s, ...”, haciendo del clásico canto de porristas una metáfora de cómo ellas mismas representan a su personaje. Muscari intenta decirnos qué es CM a través de lo que hay de ella en las intérpretes. Ellas hablan de su cuerpo, sus pasados, su emociones, y al mismo tiempo responden al “paradigma-Musumeci”. Lo hacen con humor socarrón y con total energía. Muscari redujo su impronta zafada a favor de sostener una puesta más plástica, en donde las actrices exponen su cuerpo con mayor libertad. Todas y cada una de ellas son destacables, responsables de la existencia de Musumeci cada noche en el escenario del Teatro Sarmiento.
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Ezequiel Obregón

Dramaturgia y dirección: José María Muscari
Actuaciones: Mariana A, Hilda Bernard, Edda Bustamante, Lucrecia Capello, Carla Crespo, María Fiorentino, Julieta Vallina
Músicos: Mauro García Barbé
Vestuario: Marta Albertinazzi
Escenografía: Marta Albertinazzi
Iluminación: Marcelo Alvarez
Asistencia artística: Emiliano Figueredo, María Urtubey
Coreografía: Gabriela Barberio
TEATRO SARMIENTO
Dirección: Av. Sarmiento 2715 (Plaza Italia)
Teléfono: 4808-9479
Entrada: $20,00 - domingo, jueves, viernes, viernes, sábado y sábado - 21:00 hs
Entrada: $10,00 - jueves - 21:00 hs